Hay noches eternas. Y frías. Y que te recuerdan lo que perdiste por tus propios errores. Y que por no querer admitirlos, te quedaste sin nada. Hay noches que necesitas a quien se fue y le dejaste ir. O a quien echaste de tu vida. O a quien traicionaste, o a quien te mintio. Solo un mensaje, o una llamada telefonica, o una conversación a través de esta panatalla. Hay noches que quizás solo necesitas eso. Y no de alguien en concreto. Solo de esas personas que quieras o no, te importan. De esas a las que no eres capaz de contarle tus secretos. O de las cuales saben unos cuantos. O no, quizás sea una de esas noches en las que no te apetece hablar con nadie. Quién sabe, ni siquiera yo lo sé. Pero solo es una noche y mañana. mañana será otro día. Y pasado, pasado va ser genial. Aunque duela. Aunque el tiempo se este agotando. Aunque el viento huela a despedidas. Y se acerca, ese día se acerca y llegará. Puede que antes o más tarde, pero va a llegar. Y sinceramente, yo no sé como afrontarlo. Ni sé sobre qué he empezado a escribir este texto. Una mala noche, ¿quien no las tiene? Solo es eso. O al menos es de lo que intento convencerme. Al menos todavia espero que solo sea eso. Porque lo demás ya paso, y el resto ya pasará ¿verdad? Pero ese pasará se acerca a pasos demasiado grandes. Y me va alcanzar en pocos días, demasiado pocos. O quizás algunos más. Quien sabe, si nadie lo sabe.