Extrañar lo que nunca tuve, porque no quedo nada. Porque fuimos la nada misma, ¿fuimos? no, no sé si fuimos. Fui tal vez, fuiste, no se. Me quedo con la duda de saber si lo hubiéramos logrado, si hubiéramos podido contra todo. Me quedo con las preguntas sin respuesta, con tu adiós estúpido, me quedo con la verguenza que me da haberte amado tanto, me quedo con tu ignorancia, con tu inmadurez, me quedo con lo único que fue mío alguna vez, ser parte de tu tiempo, de tu vida. Me quedo con el no saber absolutamente nada de vos, el no saber realmente que sentías, el no saber si alguna vez hubo algo más que deseo de tu parte. Tal vez por el simple hecho de que era tan lindo se volvía tan provocador, me imaginaba en tus brazos, necesitaba tus besos, necesitaba una dosis de vos, una dosis de tu mirada, de tu sonrisa, de tu voz. Me imaginaba pudiendo decir que me habías elegido a mí, que me creías única, que me creías especial. Me imaginaba con fuerza, me imaginaba como nunca fui, porque creía que si tenía tu amor iba a poder ser mejor, iba a poder contra el mundo y no iba a necesitar ya más nada, pero me di cuenta que no, que es mejor así, aunque duela, es mejor sin vos. Y lloro sin explicación, nadie lo entiende y a mí me importa muy poco, solo lloro porque quizás pudimos tenerlo todo y lo dejaste ir. Sé que es poco probable, se que te creo mejor de lo que realmente sos, sé que mi imaginación es poderosa y mi necesidad de confiar en el destino aún mas. Si esto fuera una confesión, diría que nunca en toda mi vida me sentí tan bien, tan llena de paz como esa vez en que me miraste, y me sentí elegida, me sentí especial, me sentí tuya y te sentí mío, y aunque nada fue conciso, fue real. Me queda todo, me quedan todas las pruebas, me queda el ultimo día en que te sentí mío, me queda tu manera de jugar conmigo, y tu manera tierna de ser conmigo, me queda esa persona indefensa que caía rendida a tus pies y que no podía si no tenía al menos una puntita de tu existencia, me quedan mis errores, me queda tu desprecio, me queda lo bien y mal que me hacías sentir, me queda lo mucho que te llegue a odiar, me queda mi negación, me queda mi orgullo y tu orgullo; pero más me queda mi manera de quererte, anteponiéndote ante todo. Me quedo con el silencio, con el tiempo en el que yo no conocía lo hiriente que podías llegar a ser, y vos no conocías lo estúpida que podía llegar a ser yo. Me quedo con el deseo, con la abstinencia, con el no saber, con el querer empezar algo que no pudo ser. Me quedo con los sueños que nunca vas a saber, con los escritos que nunca vas a leer, me quedo con lo único real, con el amor que yo sola construí en base a una mirada tuya, y un beso. Pero nuevamente digo, hoy más allá que duela, es mejor así.

Florencia.